La Gran Guerra, el arte y todo lo demás

Este año de 2014, a cien años de su inicio, se va a poner de moda el conflicto más cruel, sangriento e inútil que haya visto la humanidad desde el cromañón hasta hoy. No va a ser fácil el evento. ¿Qué intensidad, tono y timbre alcanzará la conmemoración de una guerra que aun hoy avergüenza a cualquiera que se sienta integrante del género humano?  Veremos.

Ludwig Meidner 1913 Paisaje apocalíptico
Ludwig Meidner 1913 Paisaje apocalíptico

¿Abrirán a los investigadores los archivos, cerrados a cal y canto desde 1918? Quizá sí; al fin y al cabo todo el mundo hace cuentas de la pasta que podría obtenerse de cobrar por consulta online, ingleses a la cabeza (bisnes como objetivo, 4€ documento). Como en 1919, cuando se abrieron rutas turísticas con guías editadas y todo, para contemplar las trincheras donde murió Europa, todavía llenas de chatarra sangrienta.

Se afirma de vez en cuando que aquel estallido fue inexplicable, inesperado, que no se previeron sus consecuencias ni duración, que nadie sabía de aritmética, ni logística ni del atraso demencial de la tecnología de la época, sobre todo el militar. Que los objetivos de los beligerantes se improvisaron sobre la marcha. Que el Monte de Piedad francés estaba a tope de empeños en 1914 y los demás europeos en consonacia, eso nada tendrá que ver, naturalmente. Por ahí se lee de todo excepto la verdad, “ese perro que hay que echar a la perrera a latigazos” (Chéspir).

Marcel Gromaire 1925 La Guerra
Marcel Gromaire 1925 La Guerra

Una consecuencia inesperada: la Gran Guerra ha producido el mayor acúmulo de expresión artística de la Historia moderna en sentido amplio: narrativa, poesía, pintura, trazado laberíntico de las trincheras,  barroquismo de las alambradas decoradas de esqueletos, colorido y diseño de uniformes y cascos, grandiosos espectáculos de  bombardeos artilleros nocturnos, bengalas de localización de bonitos colores, grabados y litografías, historiografía creativa, apoteosis de pirotecnias ideológicas a juego, como  patriotismo, heroísmo y demás; progreso de la medicina traumática e infecciosa (aprendizaje más bien); surrealismo en el diseño y efectos de las armas y, aspecto poco recalcado, apoteosis del caballo como motor fundamental del conflicto: murieron aun mas caballos que soldados, que ya es decir.

El inicio del surrealismo puede situarse perfectamente en esa guerra, por ejemplo, objetivos políticos de los contendientes, desfiles de voluntarios creyendo ir de picnic, fusilamiento de soldados en ejércitos al borde de la extinción, personas que quedaron sin rostro a las que en la posguerra se proveyó de máscaras de cera…

manolo 2005 Autoretrato de artillero. Oleo s/cartón 24x28
manolo 2005 Autoretrato de artillero. Oleo s/cartón 24×28

En literatura testimonial tenemos cuatro corrientes que yo sepa: a) épica, héroes nibelúngicos espada en mano aturdiendo al enemigo (Jünger). b) Dramática, 10 kilos de barro pegados a cada bota y agua por la cintura en las trincheras 6 meses al año (Cendrars, Barbusse). c) Lírica, soldados de primera línea meditando cosas trascendentes entre bombazo y bombazo (Remarque), y d) Deportivo-campestre, “vida al aire libre y comida sana y abundante” (Graves, Sassoon).

En pintura/ilustración tenemos un poco de todo: heroica, realista, macabra, bocetos rápidos, cartelería, postales, cuadros, perfiles del terreno para uso artillero, y lo peor: artistas muertos cuando apuntaban a lo más alto del oficio (Marc, Macke, Boccioni, etc.). Los cuadros elaborados son más bien de años posteriores a 1918, a base de memoria y oficio.

No debió ser fácil tomar apuntes o anotar cosas en las trincheras del infierno.

Para ilustrar un poco el post he elegido a Gromaire (la reproducción no hace honor al original) y a Meidner, que   plasmó los aspectos de un bombardeo artillero ¡antes de la guerra!, por premonición. Uno mismo se ha pintado como artillero del káiser hace unos años previendo necesitarlo para este post (imagen.3). Y también en la microescultura de Marco Navas, un granadero de asalto de 1918 y su coraza, que servía para lo mismo que una medalla de san Pancracio (imagen.4).

Marco Navas2009 Granadero de asalto 1918
Marco Navas2009 Granadero de asalto 1918

                           La guerra del 14 ha sido una de las manifestaciones más puras de capitalismo desde su instauración en la Tierra hace unos 30.000 años. A ver como sale la próxima.

 

Epilogo:

De aquella guerra infame todavía hoy perduran sus efectos. Todos los años muere gente en Francia por explosión de obuses cuando aran los viejos campos de batalla. Lo sorprendente ha sido oír a nuestro surrealista presidente de gobierno hace unos días: “España ha salido de las trincheras de la crisis”. Esperemos no acabar como los soldados de 1917: salir de las trincheras para morir ametrallados en las alambradas.

El horror que no cesa.

29-01.2014                                                                                       ©artemanolo 2014

Marco Navas:   http://www.marconavas.com/