FEDERICO EN LA LECTURA DE LOS PAPELES DE PENÓN

manolo 90/óleo sobre cartón 44x32
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El reportaje de la “2” del 27 abril de 2009 , Papeles de Penon, y la lectura posterior del mismo  libro me han servido por fin para esclarecer ante mí mismo en lo posible la muerte del ruiseñor. De paso se acredita que la guerra civil sigue adelante y no terminará en vida del que esto suscribe.

En 1957 Penon investiga, anota y documenta un caso particular de genocidio que aun hoy angustia a mucha gente, como a mi por ejemplo, pero se tiene que largar  a toda prisa de España por prudencia—y por falta de fondos– tras año y medio de investigaciones, no por miedo sino para evitar que alguien se incaute de los papeles cuya edición acabo de leer, entre los que se incluyó el original del certificado de defunción de Federico. ¿Por qué Penon no publicó esa investigación los subsiguientes 50 años? Para evitar represalias y desaparición de pruebas, de eso no me cabe la menor duda.

Capítulo 1

Verdaderos motivos por los que Federico se fue a Granada  aquel  trágico mes de julio: orden tajante de su padre. Era, iba a ser, san Federico, el 18 de julio, que coincidencia más puta. Se debía  celebrar en familia el santo del patriarca por decreto paterno.

Don Federico es el hombre más rico del pueblo: “Este hijo mío me va a costar una fortuna”, “aquí se cena a las siete o no se cena”, etc. Don Federico es un señor andaluz; eso de que su hijo le haya salido poeta, maricón y escaso de fondos lo lleva regular, aunque  ha de reconocerse que el cariño paterno suele imponerse a sus más íntimas inclinaciones culturales. Pero en la casa familiar manda él y punto.

El padre tiene a Federico en un puño: unos dicen que para protegerlo, otros que para controlarlo, cualquiera sabe. En todo caso la independencia económica del poeta suele andar en entredicho con regularidad, los poetas ya se sabe. Si no fuera  por todo eso  Federico nunca  habría ido a Granada en aquellas fechas.  De hecho pensaba irse a  Buenos Aires a hacer las Américas con la Xirgu.  Eso de largarse al extranjero a Federico le enrollaba un montón; le parecía que allí podía gozar de una libertad inexistente en estas tierras yermas. Su papá se lo prohibió de manera indirecta para aquél día aciago. Primer escalón de la tragedia.

De la madre de Federico, maestra de escuela y pobre no habló casi  nadie. No pintó nunca nada en la vida del poeta ni de la estructura familiar, en coherencia con la actitud de los señores andaluces  de entonces y de ahora

El tópico del apego y amor extremados que Federico sentía por Granada habrá que revisarlo. Con los datos en la mano, Federico no pisó Fuente Vaqueros ni Granada prácticamente el tiempo que duró aquella juvenil y alborotada República de trabajadores de todas clases. Como es sabido, Federico estaba presente en Granada el peor día del peor mes del año más atroz que se haya visto en este santo país.

                                                                       ©artemanolo. 12/2/2017

(continuará)