EL COSTE DEL FASCISMO EN ESPAÑA, 1939-1952

medicamento o broma cuartelera (1942
medicamento o broma cuartelera (1942

En 1963, en pleno franquismo, una cosa oficial llamada Comisaría del Plan de Desarrollo publicó una estadística a la que los historiadores contemporáneos no han prestado mucha atención aparentemente. En aquel documento se estimaban en 300.000 millones de pesetas del mismo año los gastos ocasionados por ambos bandos durante “la contienda”.

(No hablamos aquí de muertes ni represión, solo de dinero, que no es poco pero no equiparable).

Considerando que el gobierno republicano hubo de pagar a tocateja y por adelantado sus gastos militares, mientras que el gobierno rebelde pagó a crédito los suyos, y teniendo en cuenta además que el gobierno fascista de los vencedores no reconoció ninguna deuda republicana una vez finalizada la guerra civil, no nos queda otra que asumir que los citados 300.000 millones fueron (y probablemente son aun hoy en parte) puritita deuda franquista.

Para situarnos bajo parámetros actuales: como si hoy debiéramos 5 presupuestos anuales del Estado (debemos uno y pico y mira como andamos); es decir, una deuda de corte bíblico impagable ni en mil años.

¿Quiénes eran los acreedores de tan fabulosa cifra de dinero? Tres fundamentales: los nazis, los fascistas italianos y los yanquis.

¿Cómo se financió (a duras penas) una parte de esa deuda astronómica en el periodo 1939-45?

Es sabido que la primera medida fue la anulación de todo el dinero republicano legal emitido por el banco de España al menos desde 1925. Los libros dicen que anularon desde el 18-7-36, pero los libros mienten. Y si no, dese un vistazo a la fecha de emisión de los billetes que se venden en el Rastro aun hoy a cuatro perras. Fascistas o republicanos con ahorrillos: todos a la ruina directa.

La segunda medida, todavía más abyecta, fue la de enviar a la Alemania nazi en pago de la supuesta deuda la casi totalidad de la producción nacional a partir de junio de 1939: todo valía, todo lo exigieron. La lista de exportaciones españolas a los nazis es inacabable, abrumadora, como para matar de hambre, enfermedad y miseria a la población española entera superviviente del genocidio de 1936.

Para sistematizar lo que los nazis se llevaron de España, se necesita una taxonomía no pormenorizable aquí. Por ejemplo, recursos alimenticios: todos, hasta las pipas de girasol. Recursos minerales, todos los que hay en España (famoso caso del wolframio y otros como granito, cemento y demás). Recursos agrícolas y semimanufacturados: algodón, telas, papel, cueros, vidrio, madera, etc… Recursos industriales: baterías de coche, material de ferrocarril de todo tipo, campanas… Se llevaron también jabón, tabaco, crema de afeitar, ajos, sal, y por supuesto todos los alcoholes comestibles, vino, coñá, cerveza etc. Valían hasta los chanclos, los árboles de navidad, los pañales…

A la población española nos quedó el racionamiento y una dieta diaria calculada en la mitad de la de Auschwitz: unas 400 calorías diarias. El gobierno fascista español actuó de kapo del campo de concentración mas gigantesco de Europa: su propia “patria”.

El español que en 1939 creía que las cosas no podían ir a peor se equivocaba: el hambre del 42 ha quedado como paradigma de la hambruna genocida que azotó la España de vencedores y vencidos durante al menos trece años. El fracaso de la ofensiva nazi de 1941 sobre Rusia hizo que la red empresarial de las SS apretara aun más las clavijas a toda Europa, atesorando así recursos para la de 1942, que terminó peor que la anterior (los hay que no escarmientan).

ayer y hoy manolo© 25x35 oleo/carton, 1990
ayer y hoy
manolo© 25×35 oleo/carton, 1990

El estraperlo no surgió del robo, codicia, maldad, aprovechamiento, y otros vicios y pecados hispánicos como nos hicieron creer los curas, aunque casos hubo, ni tampoco de los desastres de la guerra, insignificantes en el sector agrario. Se trataba simplemente de sustraer los productores una parte de su producción real a los organismos oficiales encargados de incautaciones y requisas (CAT, Fiscalía de tasas, Servicio nacional del trigo y otros) que se llevaban las mercancías gratis et amore a la patria. Sin estraperlo hubiera muerto mucha más gente de hambre, que ya es decir. El estraperlo consistió en una pirueta económica por la que el estado fascista se incautó de balde de la producción mayoritaria para dársela a los nazis, haciéndose cómplice en la reventa de restos en el mercado interior a precios exorbitantes.

(Los problemas de la red eléctrica y la carestía de los recibos estos días me recuerdan bastante el relato básico del periodo 1939-45.)

Alguno debió creer que, a partir de mayo de 1945, las cosas iban a mejorar tras la derrota sangrienta de la peste parda en Europa. Nada de eso. El racionamiento permaneció incólume hasta el 15 de junio de 1952. ¿Cómo fue posible tal prodigio?

También hay explicaciones documentadas pero, ¡ay!, las dejo para otro momento. Cincuenta años de fascismo no se resumen así en un plis, ¿lo pilláis?

 

©artemanolo.19/02/2017

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